Filosofía educativa
Apostamos por que el alumnado sea protagonista de su propio proceso de aprendizaje, acompañándolo en su desarrollo partiendo de los conceptos de amor, humor, libertad, diversidad, igualdad, participación, colaboración, cooperación, respeto e humanismo.
El amor es la base de un clima de seguridad y confianza donde niños, niñas y adolescentes se desarrollarán como personas. El aprecio hacia los alumnos y las alumnas contribuye a mejorar su autoestima y, por tanto, su aprendizaje.
El humor debe estar presente en las aulas, ya que facilita un clima positivo, aumenta la motivación y estimula el pensamiento divergente y la imaginación. Niños, niñas y adolescentes, cuando disfrutan de un ambiente de libertad libertad libertad constante, saben qué quieren y entienden cuáles son sus necesidades reales. Esto se traduce a nivel escolar en una libertad para moverse, investigar, explorar, crecer, aprender, opinar, decidir e influir en la metodología.
Nos sentimos orgullosos de lo que somos, ya que nuestra escuela es un espacio de todos y para todos donde nos preocupamos por respetar los ritmos de aprendizaje de cada individuo y entendemos la diversidad diversidad diversidad cultural e individual como algo que nos enriquece.
Nuestro centro fomenta el trabajo en equipo y cooperativo, ya que este contribuye a establecer mejores relaciones entre nuestro alumnado, que aprende a trabajar conjuntamente aportando sus experiencias y aptitudes para lograr un fin común, aumenta la motivación y el interés por aprender y permite la adquisición de habilidades sociales.
El propósito es conseguir que los estudiantes no basen su aprendizaje en la competición, sino en la colaboración, que se ayuden mutuamente para alcanzar los objetivos.
Entendemos el respeto como condición indispensable para las relaciones humanas. El respeto debe ser bidireccional entre profesorado y alumnado. Rechazamos el autoritarismo como herramienta para la consecución de un fin académico.
Pensamos que las nuevas tecnologías, que aportan una innovadora e interesante forma de tratar los contenidos, deben estar siempre al servicio de los seres humanos y que no se deben usar como sustituto de aquello que el alumnado puede aprender de manera vivencial.
Finalmente, y con la implicación de profesorado, alumnado y familias, proponemos un debate abierto y sincero para seguir mejorando nuestro espacio de aprendizaje para que pueda cambiar, adaptarse y mejorar continuamente.












